El informe PISA «Mide la capacidad de los
alumnos para saber actuar de manera eficaz en un contexto. Es decir, es la
capacidad basada en los conocimientos, experiencias, valores y actitudes que
una persona ha desarrollado», David Cervera, consejero técnico del Instituto de
Evaluación Educativa. Los exámenes no miden el conocimiento del alumno si no su
capacidad para utilizar este conocimiento en los problemas de la vida diaria.
«Por ejemplo, una de las preguntas planteaba elegir entre varias ofertas de
telefonía móvil. Los alumnos razonan y piensan por qué escogen una y otras no.
Aplican conceptos matemáticos, explican por qué eligen la más barata o por qué otra
más cara pero que ofrece mejor o mayores prestaciones» indica Enrique
Escandón, director
técnico de Educación Infantil y Primaria del Colegio Joyfe en Madrid.
El informe PISA no está orientado a medir los
conocimientos adquiridos por el alumno a lo largo de su desarrollo educativo si
no las competencias y destrezas adquiridas para resolver situaciones mundanas
desde elegir un modelo de lavadora hasta comprender correctamente un texto
escrito. Mide, por tanto, no tanto lo que el alumno “sabe” como “lo que puede
llegar a saber”. Mide el potencial del sistema educativo y la incidencia, por
tanto, en el rendimiento del país.
El “nivel de desempeño” que estima el resultado
individual de las pruebas PISA, recoge, por tanto la capacidad cognitiva del sujeto
para acceder a metas de mayor calado y para desenvolverse en la sociedad actual
de acuerdo con la siguiente tabla orientativa.
En este sentido cabe destacar que, aunque el
informe lleva haciéndose desde el 2000, España sólo se ha amoldado a la línea
educativa del informe PISA desde el año 2006 con la LOE en que se introdujeron
por primera vez las competencias que debían adquirir los alumnos en cada ciclo
formativo.
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