martes, 10 de diciembre de 2013

Finalidad formativa del aprendizaje de las ciencias I

El negacionismo del VIH/SIDA es un conjunto de teorías que niegan la existencia de la enfermedad o que se oponen a gran parte del consenso científico respecto al SIDA: la existencia del virus VIH, el carácter contagioso de la enfermedad, la utilidad de los tests de diagnóstico, de los tratamientos retrovirales, etc. Aunque las teorías negacionistas del VIH/SIDA no han conseguido un apoyo significativo por parte de la comunidad científica sí han tenido un amplio apoyo mediático en algunos países. En el año 2000 el presidente de Suráfrica, Thabo Mbeki, se adhirió a las teorías negacionistas paralizando el tratamiento comúnmente aceptado de la enfermedad: campañas de prevención, tests de diagnóstico y tratamiento con retrovirales. De acuerdo con un artículo de la Harvard School of Public Health, entre 2000 y 2005 se produjeron más de 330.000 muertes y la infección de 35.000 recien nacidos "debido a la negativa a aceptar el uso de las drogas antirretrovirales para prevenir y tratar el VIH/SIDA".


El aprendizaje de las ciencias ha venido teniendo una finalidad basicamente propedeútica: la preparación de futuros científicos. Razón por la cual estaba principalmente orientada a ofrecer al alumno los contenidos necesarios para continuar su formación universitaria. En los últimos años, sin embargo, ha ido tomando cuerpo la necesidad de que el aprendizaje de las ciencias tenga también un valor formativo de carácter general. Que el aprendizaje sirva para desempeñarse en la vida cotidiana y para tomar decisiones, dentro del marco de la participación democrática, sobre temas relacionados con la ciencia y la tecnología.

Cabe preguntarse si el modelo de aprendizaje que se plantea, destinado a la formación en ciencia de la sociedad, serviría para protegerse de teorías científicas que pueden llegar a resultar tan dañinas como el negacionismo del VIH/SIDA. O bien, si estos modernos modelos de enseñanza de la ciencia pueden incluso llevar a dar pie a este tipo de teorías. Hay razones para contemplar esta posibilidad:
  • Obviamente no es posible ofrecer una formación científica de carácter general que pueda discernir teorías científicas tan especializadas como las relativas a la investigación de los retrovirus.
  • La contextualización de la ciencia, la observación de la ciencia como un trabajo desarrollado por un grupo humano con sus defectos y arbitrariedades, puede llevar a la conclusión de que en ciencia toda teoría es igualmente valida. 
  • Si bien es comprensible el deseo de eliminar de la ciencia el halo de inamovilidad e infalibilidad, constatar las deficiencias de las ciencias, la aparente falta de rigurosidad, puede llevar a críticas injustificadas a teorías comúnmente aceptadas. De hecho esta es la base de la mayor parte de las argumentaciones de los negacionistas del VIH/SIDA.     
Así pues, este es un terreno resbaladizo. Un conocimiento superficial del trabajo científico puede precisamente dar pie a teorías de carácter negacionista. Evitarlo requiere no sólo cuestionar el rigor de la ciencia si no también, y sobre todo, reivindicar la legitimidad de la comunidad científica a pesar de sus errores.  



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