En el trabajo en equipo
el adolescente descubre la particularidad de las relaciones entre compañeros.
De acuerdo a su rol dentro del equipo se ve forzado a ayudar a sus compañeros,
a solicitar ayuda, a exigir tareas, a cumplir con sus obligaciones, etc. se ve
obligado, en definitiva, a asumir una serie de roles que no se encontraba en el
modelo tradicional de aprendizaje y que le van a servir para moldear su
identidad de forma más profunda. En particular va a encontrar sus propias
limitaciones y dificultades que le van a servir para construir su identidad y
va a desarrollar un más alto sentido de la moral al verse obligado a tomar en
cuenta el interés del equipo en su toma de decisiones.
En una experiencia
docente diseñada especialmente para mostrar la potencia de la asignación de
roles en el trabajo cooperativo, la Universidad Jaume
I constituyó varios grupos de trabajo en la asignatura de Historia
Contemporánea y estableció una asignación rotativa de roles de modo tal que
cada rol fuese fundamental para la pervivencia del equipo: portavoz,
secretario-relator, internauta, avisador y gestor de tiempo. A cada miembro le
corresponde un rol, a cada rol le corresponde una serie de tareas muy definidas
y su interrelación con el resto de roles queda también perfectamente definida
por la tareas mutuas. Al hacerse la asignación de roles dentro del equipo
rotativa cada miembro del equipo tiene además la posibilidad de aprovecharse de
la experiencia previa de otro miembro en el rol asignado. De acuerdo con las
declaraciones de algunos alumnos “La
experiencia de tener que ser el responsable de desarrollar determinadas tareas
dentro del grupo ha hecho que me esforzase mucho más para llevarlas a término
con éxito” “he desempeñado roles que pensaba que no era capaz de hacer”.
En la literatura sobre el
trabajo cooperativo los autores tienden a establecer una asignación de roles
bajo bases muy generales y más preocupados por la integración y evaluación del
grupo que por el potencial de la asignación de roles en el aprendizaje. La
experiencia de la Universidad Jaume
I, por el contrario, se enfoca principalmente en el efecto del rol por lo que
los roles establecidos están dirigidos de forma definida a la tarea a llevar a
cabo. Los roles, por tanto, dentro de un grupo no se pueden establecer en base
a criterios generales si no atendiendo a la tarea en concreto y, por lo mismo,
la tarea a realizar debe ser los suficientemente multidisciplinar como para
permitir la existencia de roles perfectamente diferenciados. Así, por ejemplo, además
de los roles típicos asociados a la organización del equipo como “portavoz”, se
pueden establecer roles más técnicos como “internauta” que puede ser
responsable de buscar información en Internet; un rol “dibujante” de las
ilustraciones; “editor” de organizar las partes, etc.
No hay comentarios:
Publicar un comentario